Uganda se considera el candidato más probable para un proyecto piloto. Otros países que se están considerando son Túnez, Albania, Georgia y Moldavia.

El plan ha suscitado fuertes críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, expertos en migración y la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE.
BRUSELAS/VIENA. El ministro del Interior austriaco Gerhard Karner (ÖVP) avanza según lo previsto con una reorientación radical de la política migratoria europea. Al margen del Consejo de Ministros de Interior de la UE en Bruselas, Karner presentó a principios de marzo de 2026 los detalles de un proyecto que prevé el establecimiento de centros de retorno en terceros países fuera de la Unión Europea. Austria actúa como punta de lanza de una coalición de cinco Estados miembros de la UE decididos a acelerar drásticamente las deportaciones de solicitantes de asilo rechazados.
El “Grupo de los Cinco”: Una alianza de los decididos
El proyecto no es una acción unilateral austriaca, sino el resultado de una estrecha cooperación que se formó ya en enero de 2026 en Chipre. Además de Austria, este “Grupo de Ejecutores” incluye a Alemania, Dinamarca, los Países Bajos y Grecia.
El objetivo común de estos países es trasladar a las personas cuya solicitud de asilo haya sido denegada de forma definitiva, pero que no puedan ser devueltas directamente a su país de origen, a centros logísticos —los llamados “Return Hubs”— en terceros países. Desde allí se organizará el retorno definitivo a los países de origen. Esta medida pretende reducir la presión sobre los sistemas nacionales de asilo y hacer más eficaz la ejecución operativa de las deportaciones.
La base jurídica: El nuevo Pacto de la UE
Este proyecto de alcance histórico es posible gracias al nuevo Pacto Europeo de Asilo y Migración, que entrará plenamente en vigor el 12 de junio de 2026. Este paquete de reformas relaja considerablemente las estrictas normas anteriores sobre cooperación con terceros países y legitima expresamente el establecimiento de estos centros fuera del territorio de la UE. Los ministros participantes ven en ello la base jurídica necesaria para una “ofensiva de consecuencias” en materia de retornos.
La cuestión de la ubicación: Discreción diplomática y candidatos calientes
Oficialmente, los gobiernos implicados guardan silencio sobre los países socios concretos. El ministro del Interior Karner subrayó que los debates públicos sobre ubicaciones podrían poner en peligro las negociaciones en curso, como han demostrado ejemplos del pasado (como el modelo británico de Ruanda).
Sin embargo, las pistas sobre posibles ubicaciones se acumulan:
Uganda: Este país de África Oriental se considera actualmente el candidato más probable para un proyecto piloto. Hay informes de conversaciones avanzadas sobre apoyo logístico.
Otras opciones: También están en el punto de mira los países incluidos en la nueva lista vinculante de la UE de “terceros países seguros” (adoptada el 10 de febrero de 2026), incluidos el norte de África (por ejemplo, Túnez), los Balcanes Occidentales (en particular Albania, que ya practica un modelo similar con Italia), así como países como Georgia o Moldavia.
Socios estratégicos: El Ministerio del Interior austriaco subraya la importancia de la cooperación con los países vecinos de las regiones en crisis para hacer los retornos geográficamente más eficientes.
Graves preocupaciones: Un campo minado jurídico y moral
A pesar de la resolución política del “Grupo de los Cinco”, el proyecto se enfrenta a duras críticas de organizaciones de derechos humanos, expertos en migración y la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE. Estos señalan graves obstáculos jurídicos:
-Violación del principio de no devolución: Críticos como Amnistía Internacional advierten de que en terceros países como Uganda no se pueden garantizar las normas de protección fundamentales contra la tortura o el trato inhumano. El riesgo de “deportaciones en cadena” a países de origen peligrosos es elevado.
-Falta de protección jurídica: Se duda de que los afectados, en centros lejanos, tengan acceso efectivo a abogados y a procedimientos judiciales justos para impugnar su deportación. La nueva norma según la cual los recursos a menudo ya no tienen efecto suspensivo se considera una erosión del Estado de derecho.
-Condiciones de detención y privación de libertad: Los expertos advierten de que estos centros podrían convertirse en “zonas sin ley” bajo un estatuto jurídico poco claro, en las que existe el riesgo de detenciones arbitrarias y prolongadas.
-La “cláusula de vinculación”: El debilitamiento previsto de la norma según la cual las deportaciones solo son admisibles a países con los que el interesado tenga una “conexión real” se considera muy controvertido en términos jurídicos y podría fracasar ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
Mientras el gobierno habla de un necesario “punto de inflexión migratorio”, las ONG advierten de una capitulación ante las normas de derechos humanos y de elevados costes con escasa seguridad jurídica. El proyecto de centros de retorno sigue siendo, por tanto, no solo política, sino también jurídicamente, un asunto altamente explosivo.
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Por Okay Altinisik | 6-3-2026, 12:45:36
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