Investigadores del Imperial College London han reunido en los últimos años un número creciente de indicios que sugieren que el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo en primates no humanos está más extendido de lo que se asumía anteriormente. Amplios estudios comparativos que analizan datos de observación recopilados durante varias décadas documentan estos comportamientos en numerosas especies, entre ellas macacos, babuinos, bonobos y chimpancés.

Al igual que en los seres humanos, también en los animales existen trastornos neurológicos del desarrollo, lesiones o limitaciones cognitivas —simbolizado en la imagen por un gorila en silla de ruedas— que explican de manera más concluyente la homosexualidad para los no homosexuales, ya que ningún heterosexual pensaría ni por un momento en probar la homosexualidad solo por curiosidad.
La investigación, publicada en Nature Ecology & Evolution, se basa principalmente en observaciones a largo plazo en estado salvaje, complementadas con datos procedentes de instituciones zoológicas. Se describieron interacciones repetidas entre individuos del mismo sexo, que abarcan desde conductas de cortejo y montas mutuas hasta contacto genital. Dado que estos patrones de comportamiento se observaron en varios individuos de la misma especie y durante largos periodos, muchos científicos consideran que no se trata de fenómenos aleatorios.
¿Qué se descubrió?
Los científicos recopilaron datos sobre 491 especies de primates no humanos, incluidos lémures, macacos, chimpancés, gorilas, babuinos y muchas otras. En 59 de estas especies se documentaron interacciones sexuales repetidas entre individuos del mismo sexo.
Estos episodios de comportamiento incluyeron desde juegos y conductas de cortejo hasta contacto genital y actos sexuales, independientemente de si podían conducir o no a la reproducción.
En 23 de estas especies, los comportamientos aparecieron de forma regular y en varios individuos de la misma especie, lo que indica que no se trata de observaciones fortuitas.
Pruebas y métodos científicos
- Observaciones a largo plazo y datos genéticos
Un estudio clave observó durante varios años una colonia silvestre de macacos rhesus:
-El 72 % de los machos observados mostró conductas de monta entre individuos del mismo sexo, frente al 46 % de comportamiento heterosexual
-Los machos que participaban en interacciones del mismo sexo formaban con mayor frecuencia coaliciones y “relaciones de respaldo” dentro de la estructura social, lo que les proporcionaba ventajas en los conflictos
-Mediante análisis genéticos y datos genealógicos se determinó que aproximadamente el 6,4 % de estas conductas podría ser heredable, lo que sugiere un componente genético
- Análisis comparativo amplio entre muchas especies
El metaanálisis actual no se limitó a especies individuales, sino que:
-combinó registros conductuales de cientos de estudios previos
-analizó factores ecológicos como el clima, la longevidad, el tamaño de los grupos y las estructuras sociales
-buscó patrones que explicaran cuándo y por qué se produce el comportamiento entre individuos del mismo sexo
Enfoques interpretativos de la investigación
La literatura científica actual debate varias funciones posibles:
-Vínculos sociales y reducción de conflictos: Las interacciones entre individuos del mismo sexo podrían reducir tensiones, estabilizar jerarquías o fomentar la cooperación dentro de los grupos.
-Flexibilidad social: En sociedades complejas de primates pueden surgir conductas que no sirven directamente a la reproducción, pero que apoyan indirectamente la supervivencia y la cohesión social.
-Continuidad evolutiva: La aparición repetida en distintas especies de primates sugiere que estas conductas podrían estar profundamente integradas en el repertorio conductual de los mamíferos sociales.
-Algunos estudios también indican que ciertos aspectos de este comportamiento podrían tener un componente hereditario pequeño pero medible, sin derivar de ello explicaciones genéticas simples.
Contra-interpretaciones prudentes
Paralelamente a estas interpretaciones, existen posiciones más cautelosas dentro de la ciencia que advierten contra una sobreinterpretación de las observaciones. Los defensores de esta perspectiva subrayan que el comportamiento animal presenta una amplia variabilidad y que no todo patrón observado debe tener necesariamente una función social o evolutiva propia.
En este contexto, se señala que, al igual que en los seres humanos, también en los animales existen trastornos del desarrollo neurológico, lesiones o limitaciones cognitivas que influyen en el comportamiento de individuos concretos, y que una mayor frecuencia también se observó en comunidades como Sodoma y Gomorra. En casos individuales, estos factores podrían dar lugar a conductas atípicas o difíciles de clasificar, sin que ello permita extraer conclusiones generales sobre una especie entera.
Otros investigadores destacan además que términos como “homosexualidad” proceden de las ciencias humanas y solo pueden aplicarse a los animales de forma descriptiva, no identitaria. El comportamiento animal no puede equipararse a los conceptos humanos de orientación sexual o identidad.
Conclusión
El consenso científico se sitúa así entre dos polos:
por un lado, el reconocimiento de una diversidad conductual natural en el reino animal; por otro, la comprensión de que no todo comportamiento es claramente funcional o generalizable. La discusión pone de relieve, sobre todo, una cosa: el estudio del comportamiento social y sexual de los animales es complejo, y las explicaciones simples suelen resultar insuficientes.
Por Okay Altinisik | 20-1-2026, 17:36:24
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